Dejáme
pensar lindo,
volar, sentir y emocionarme.
Como si la vida se acabara ahora mismo,
déjame pensar en hacer todo aquello que deseo.
Como una niña,
quiero saltar con ahínco en la cama,
quiero hundir mis pies en el barro y
andar en bici bajo la lluvia.
Quiero sentir el viento en la cara,
la lluvia en los hombros y
la fuerza en los pies.
Como una anciana,
quiero sentir el frío colándose en la ventana,
el repicar de las gotas en las tejas y
el ronroneo de los gatos en la almohada.
Quiero sentarme en la mecedora,
abrigarme con tejidos de lana,
y tararear el vals.
Dejáme pensar en grande,
soñar, viajar y volver a enamorarme.
Como si la vida fuera estar de vacaciones,
dejáme pensar en volar sin horarios,
en elegir diferentes destinos para cada tarde,
en cerrar los ojos y saborear un nuevo mar.
Dejáme encerrarme en mis sueños,
desplegar las alas y sentir que vuelo.
Dejáme volar, más alto y más lejos,
recorrer mil mundos, vivir mil tierras.
Dejáme pensar lindo.