Desear.
Apasionarse desde las
entrañas y el corazón.
Saltar.
Pegar un salto,
incluso al vacío.
Pensar.
Mirar por el espejo y
pegar el volantazo.
Hacerse cargo de
querer estar mejor.
Estar mejor.
Buscar nuevos
desafíos.
Abrazarlos.
Quedarse despierta a
la noche estudiando.
O no poder dormir por
los nervios.
Aguantarse los nervios
motivadores.
Enfrentar la ansiedad.
Aguantar los nervios
que nos mueven cuando estamos quietas.
Llevar demasiado
tiempo, quietas. En silencio.
Pellizcarse la oreja
para no dormirse.
Nunca dejar de soñar.
Aprender a valorar.
Y darse valor a una
misma.
Distinguir a quienes
nos rodean.
Diferenciar personas
con precio y con valor.
Valorarlas, también.
Escucharlas y
aprenderlas.
Aprehenderlas, porque
son únicas.
Dejarlas ser con
nosotras.
Dejarnos ser.
Entender que somos
únicas,
que cada centímetro de
nosotras es valioso y único.
Comprender que somos irrepetibles.
Entender la finitud de
cada quien.
Reconocer la infinidad
de cada alma.
Entender aquello que
nos rodea.
Ser una con el
universo.
Hacerse cargo. Comprender.
Que cada impulso tiene
consecuencia.
Que cada acto supone
valentía.
Que cada sueño libera
promesas.
Volver a pensar
nuestros pasos.
Que cada instante es
vida.
Que cada momento es
presente.
Que cada futuro está
donde queremos ir a buscarlo.
Que construimos lo que
deseamos.
Y que deseamos, por
eso somos.
