jueves, 26 de mayo de 2016

Deseo, luego soy

Desear.
Apasionarse desde las entrañas y el corazón.
Saltar.
Pegar un salto, incluso al vacío.
Pensar.
Mirar por el espejo y pegar el volantazo.
Hacerse cargo de querer estar mejor.
Estar mejor.
Buscar nuevos desafíos.
Abrazarlos.
Quedarse despierta a la noche estudiando.
O no poder dormir por los nervios.
Aguantarse los nervios motivadores.
Enfrentar la ansiedad.
Aguantar los nervios que nos mueven cuando estamos quietas.
Llevar demasiado tiempo, quietas. En silencio.
Pellizcarse la oreja para no dormirse.
Nunca dejar de soñar.
Aprender a valorar.
Y darse valor a una misma.
Distinguir a quienes nos rodean.
Diferenciar personas con precio y con valor.
Valorarlas, también.
Escucharlas y aprenderlas.
Aprehenderlas, porque son únicas.
Dejarlas ser con nosotras.
Dejarnos ser.
Entender que somos únicas,
que cada centímetro de nosotras es valioso y único.
Comprender que somos irrepetibles.
Entender la finitud de cada quien.
Reconocer la infinidad de cada alma.
Entender aquello que nos rodea.
Ser una con el universo.
Hacerse cargo. Comprender.
Que cada impulso tiene consecuencia.
Que cada acto supone valentía.
Que cada sueño libera promesas.
Volver a pensar nuestros pasos.
Que cada instante es vida.
Que cada momento es presente.
Que cada futuro está donde queremos ir a buscarlo.
Que construimos lo que deseamos.

Y que deseamos, por eso somos.


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