sábado, 11 de junio de 2016

No sé cuántos pasos fueron... pero para atrás...

No sé cuántos pasos fueron. Este último 3 de junio no funcionó el contador de pasos de mi celu. Pero sé que fueron muchos.

Sí, di muchos pasos desde mi trabajo hasta la movilización. Pisé fuerte. Con más fuerza que la de costumbre. Pensé en cada paso y con cada pisada. Esta era una forma de meditar. Este año me encontraba distinta. Caminar hasta allá me permitió mentalizarme, ir pensando. Pisé fuerte y con cada paso nombré una a una a todas las compañeras desaparecidas en manos de algún macho. Fueron muchos pasos. Demasiados. Las nombré y las hice presente. Las traje a mí. Me nutrí de ellas.

A medida que avanzaba, seguía pensando en todas y cada una de las situaciones que vivimos cotidianamente, como ya acostumbradas a tanto. Sentí en el cuerpo las sensaciones de muchas ausencias, de todas las que en este nuevo 3 de junio no podían caminar conmigo.

Llegué y otra vez fuimos muchas personas. Hombres y mujeres, de todas las edades. Cochecitos, niños a upa, panzas de embarazos, guagüitas, adolescentes y jóvenes de a montones, de la mano, abrazados, besándose, hombres y mujeres adultos, cómplices, abuelos con bastones, con andadores. Muchos carteles, frases, fotos, caras. También vi muchas caretas, ausencias. Vi lágrimas. Yo también me emocioné. Lloré. Empañé el visor de mi cámara. No quería perderme nada hasta que me perdí por completo en la causa.

Me incomodó prestar más atención que la vez anterior. Mucha gente, sí. Pero esta vez vi muchas agrupaciones políticas, que el año pasado no había visto. Vi como varones con pecheras y banderas de colores dirigían a mujeres con pechos y miradas de dolor. Dudé.

Recordé que el año pasado había vuelto ilusionada. Pensé que algo había cambiado ese 3 de junio. Pero este nuevo año me encontró con las mismas estadísticas y las mismas utopías... Caminé. Fueron muchos pasos. Cada paso reforzó la impotencia. Cada paso me sirvió para pensar que mientras sigamos naturalizando muchas situaciones cotidianas, esto no va a cambiar.

Mientras en el grupo de futbol del trabajo, nuestros compañeros sigan pasándose el video hot que alguien le hackeó a una modelo o actriz…

Mientras nuestra amiga tenga que plantarnos –otra vez- porque su ex nunca llegó en el horario que correspondía a buscar a su hijo…

Mientras sigamos escuchando “andá a lavar los platos” cuando nos cruzamos con un apurado conductor del sexo opuesto…

Mientras en el colegio privado o en la oficina, no podamos elegir si usamos el uniforme con pollera o con pantalón…

Mientras la publicidad continúe mostrando a las mujeres como objetos para vender cualquier producto…

Mientras sigamos mirando Bailando por un sueño y riéndonos de la banalización de la violencia…

Mientras sostengamos que a esa compañera le dieron la categoría porque se acostó con el jefe…

Mientras sigamos sin hacer el divorcio por miedo a que nuestro ex se lleve a los niños…

Mientras regresemos corriendo a prepararle la cena al marido, aunque estemos agotadas después del trabajo…

Mientras le enseñemos a nuestra hija a juntar la mesa mientras el hijo juega a la play con el papá…

Mientras sigamos escuchando “mujer al volante, peligro constante”…

Mientras sigamos pensando que irnos solas de vacaciones a un lugar desconocido es peligroso…

Mientras el vendedor ambulante siga ofreciendo el mismo trapo como “la rejilla para la cocina” a las mujeres y “para el auto” a los hombres…

Mientras sigamos sosteniendo que una mujer apoyada en la pared, agotada de laburo, y charlando con un compañero está queriendo levantárselo…

Mientras nuestra defensa siga siendo un botón antipánico…

Mientras sigamos considerando que el ama de casa se rasca todo el día…

Mientras a nosotras sigan preguntándonos en las entrevistas de trabajo si tenemos hijos o pensamos tenerlos…

Mientras no tengamos independencia económica…

Mientras la prepaga nos siga cobrando diferencial por ser madre después de los 35 años…

Mientras pensemos en un vagón del subte exclusivo para mujeres en lugar de pensar en educar a los varones…

Mientras sigamos diciendo que una mujer “trepa” en su trabajo en lugar de ascender por su capacidad… 

Mientras sigamos llamando “piropo” al acoso callejero…

Mientras acusemos a una mujer de abandonar a un hijo y nunca acusemos al padre ausente…

Mientras tengamos que bancarnos el acoso de un jefe por miedo a perder el trabajo…

Mientras sigamos caminando con temor por la calle a la noche…

Mientras sigamos temiendo a la policía si hacemos una denuncia por violencia…

Mientras sigamos sin hacer la denuncia por lo que pasará después…

Mientras un juez pueda decir que no sabía que el departamento que alquilaba era utilizado como prostíbulo…

Mientras sigamos tolerando que aquellas mujeres que ocupan puestos de poder se comporten como machos, maltratando al resto de las compañeras…

Mientras pensemos que el perfil del liderazgo femenino es débil e inútil…

Mientras tengamos sexo sin usar forro porque a él le molesta…

Mientras nuestros representantes sigan diciendo barbaridades y no reciban ningún tipo de sanción…

Mientras los médicos se rehúsen a practicar los abortos contemplados por la ley…

Mientras la iglesia continúe ocultando a los curas pedófilos…

Mientras en el colegio no se dé educación sexual como corresponde…

Mientras las violaciones colectivas sigan sucediéndose…

Mientras sigamos cuestionando la vida privada de las víctimas de violación…

Mientras presos por violaciones, femicidios o agresiones a mujeres sigan obteniendo salidas por “buena conducta”…

Habremos caminado dando pasos en falso. Seguiremos caminando como María Sin Paz, solo con pasos p’ atrás…