miércoles, 28 de enero de 2015

De aquí o de allá, por Ekel Marich

Llueve… y en esa tristeza se mueren mil pueblos….
Hace ya unos días que hay sueño y melancolía,
La pampa ya no es, la gran cometida….
Los cantos de los pájaros se hicieron un llanto,
El llanto que cubrió parte de Argentina….
Buenos Aires tiene, sabor a bullicio; y mi campo tiene
Paz por los costados, paz entre los grillos…
Membrillos, duraznos, ciruelos, limones,
Risas y canciones son la pampa misma,
Aquí no hay apuro y la vida igual pasa,
Aquí se hace un mate, aquí se lo ceba,
Y ante todo aquí, el tiempo se vuela.
Pues en cada esquina, hay un chau, un adiós,
Y en cada adolescente, hay una ilusión,
Hay planes de vida, de risas, de sueños,
Hay notas sin dueños que quieren volar.
Y ante todo hay ganas, ganas de crear…
Pues el otro día, alguien me contó,
Que estaban hablando, de que no hay razón,
De seguir pensando que hay una ilusión,
Que el campo es el campo y allá la ciudad…
Y a mí me preocupa de loco que soy,
Ver que nadie vive como vos o yo…
Si el campo es el campo y allá la ciudad,
Perderé algún día las ganas de ser,
Por saber que todo, simple al parecer,
No tiene la magia de “ésta” mi ciudad?
Yo soy de un pueblito que aún tiene esperanzas,
De seguir creciendo, sin tren ni alabanzas;
Y creo en la vida, y creo en la gente,
Y por eso creo que en el gran torrente
Que nos lleva a todos a un mundo fugaz,
Hacen falta ganas; ganas de soñar,
Y yo estoy dispuesto por eso a luchar,
No importa que digan, que del campo soy,
Soy santalucense y soy; soñador….


(De “Peldaños, Huellas y Utopías”, Ekel Marich, Año 1999)










Amigo invitado!

Como ya anuncié al abrir este espacio, la idea es convidarlos a participar, a animarse a contar y a compartir nuestras pasiones, nuestras ideas, nuestras historias narradas y en fotos.
Para empezar a abrir el juego, a continuación presento un relato y fotos de Ekel Marich. El relato forma parte de su obra "Peldaños, Huellas y Utopías" (1999).
Ekel nació en Santa Lucía, Provincia de Buenos Aires, bajo el signo de aries. (Sigo sin entender por qué razón siempre agrego esta "descripción". Sé poco y nada respecto de los signos.)
Además de ser un entrañable amigo, Ekel es un gran artista, un talentoso de esos que conozco pocos, y -por sobre todo- es una hermosa persona, una de esas que se hacen querer fácilmente. Mi quehacer profesional nos presentó, un grupo lindo de trabajo nos acercó y la vida nos permitió conocer algunos rincones de nuestra querida América Latina juntos y fortalecer esta amistad. Más allá de este vínculo, a cada paso, creció mi admiración por él y su trabajo.
Hoy me honra siendo el primero en compartir este espacio conmigo y con uds. y espero que esto los contagie a animarse!!


martes, 27 de enero de 2015

Tita

Increíblemente, había llegado ese momento. Ella nunca lo había imaginado. Después de todo lo compartido juntas... Allí estaban, al borde de la separación.
Se conocían de toda la vida. Ella la sentía a su lado desde que hacía uso de conciencia, desde que tenía memoria. Siempre habían estado juntas, en los mejores y en los peores momentos. Tita, con esa expresión de paz en sus ojos, con esa carita que la había visto tanto reírse a carcajadas cuanto llorado sin consuelo. Ella, con todas esas preguntas, con la duda en la mirada, con los deseos en las manos. Y ahora estaban allí, despidiéndose, con ese dolor en los ojos de quien se separa de su alma gemela.
¡Habían pasado tantos años! Ella no registra desde cuándo estaban juntas. Los recuerdos siempre las incluían. En unos pocos segundos, toda su vida pasó frente a sus ojos. Recordó así nítidamente su niñez, en compañía, jugando. La adolescencia, las encontró también juntas, explorando vivencias, descubriendo el sabor de lo desconocido. Tita la escuchó siempre. Su mirada desprejuiciada la acompañó y la empujó a continuar explorando. Su juventud atormentada, sus años adultos siempre en compañía de Tita. Tita nunca la juzgó, nunca la hizo sonrojar, la confianza y la sinceridad las cobijaban. Se habían construido un mundo singular. El tiempo pasó y las arrugas vistieron su cara. A Tita el tiempo no le hizo mella. Y ahora, cansada la vida, seguían siendo las compañeras de siempre.
Ese día hacía frío. Tita lucía su mejor vestido y el sombrero haciendo juego, su cabello ensortijado no daba cuenta del tiempo pasado, del camino recorrido. Ella usaba el saco negro y la pollera hasta los tobillos, llevaba el cabello suelto y la boina hacia un lado. Otra vez esa sensación de no querer, de no poder seguir de esta manera. Nada hacía suponer que esta situación no era dolorosa para ella. Lo había pensado una y mil veces, pero no creía encontrar otra solución. La vida que habían llevado juntas se derrumbaba. El país y su situación no eran los de siempre. Ya anciana, solo la tenía a ella y ese montón de recuerdos que todavía hoy la emocionaban.
Rodeadas de extraños, en el cambalache del mercado, entre frutas, carnes y carteras, en medio de gritos, filas de gente y niños jugando, Tita y ella compartían los últimos momentos juntas, esa última charla, esas últimas confesiones antes de entregarla a cambio de unos billetes. Una lágrima rodó por sus mejillas. Había llegado el momento….
Y se fue, huyendo, presurosa, con los cabellos blancos, un bastón inservible, la mirada vacía, las manos cansadas, el alma destrozada y los sueños rotos…
Y no pudo. No.



miércoles, 21 de enero de 2015

Despertares

Creo que no sueño. Si lo hago, nunca recuerdo lo que sueño. Pero dicen que todos soñamos. En realidad, sueño más despierta que dormida, si es eso posible. Y despierta tengo sueños lindos, prometedores. Sueños de proyectos, de puentes y de andares. También de hangares, de viajes y de amores.
Me pregunto, a veces, qué es lo que hace que sueñe tanto despierta y no lo haga dormida. O, mejor, no lo recuerde. ¿Qué elementos operan en mi cerebro o en mi psiquis para no tener un solo recuerdo de esos supuestos sueños que todos tenemos? ¿Todos los tenemos? ¿Alguien más sueña tanto despierta? ¿Solo se recuerdan algunos sueños? ¿Las pesadillas también se recuerdan? ¿Qué nos dicen los sueños? ¿Qué decimos nosotros a través de ellos? Pero nada. Ni sueños, ni recuerdos, ni respuestas.
Pero esa noche fue distinto. Algo pasó. Me desperté, llorando, angustiada. Como si hubiera sido real, como si pudiera todavía sentirlo. Un árbol, raíces, risas, duelos, mi cabeza, el corazón, obligaciones, mandatos, aprietes, cadenas, no hay frutos, no hay nadie… El silencio, el árbol, yo y la nada, la oscuridad… mi cama y yo, sola…
Aun llorando, asustada, tomé la lapicera y el cuaderno de noche, esos que duermen en la mesa de luz, esperando el rol protagónico que merezca la pena. Y anoté, con detalles, todo lo que recordaba. Imágenes sueltas, sonidos, visiones que creía retener, sensaciones, todo lo que tuviera que recordar para entender.
Y lo reviví, a los dos días, despierta, charlando con mi terapeuta. Como si acabara de suceder, otra vez lloré. Tampoco lo entendí entonces. Pero reviví el dolor, las angustias, los pesares, las imágenes y mis muertas, las que aún lastiman y duelen, las raíces, los agobios, los fantasmas. Tan real, tan concreto y tan fantástico.
Y poco a poco, entendí. Empecé a hacerlo. Hoy lo veo claramente.
Esa noche, dormida, fui mujer. Y me desperté y no logré entenderlo. Fui mujer, sin tapujos y sin orgasmos, sin charlas y sin nadie al lado. Y crecí, sin tener que cambiar talles y sin lanzarme al chocolate. Y renací, sin dolores y sin olvidos. Y parí, sin hijos y sin sexo. Y fui mujer, sin prejuicios, sin ataduras, sin molestias, sin miedos. Y hoy soy ésta, soy mujer honesta, valiente, despierta y resuelta.
Y lo revivo hoy aquí, otra vez, para compartir, para avanzar y seguir. Lo traigo para cantar, para remontar vuelo y latir. Lo vuelvo a sentir, a pensar y a reconocer.
Hoy lo vuelvo a entender, a construir y a merecer. Hoy lo domino, lo nomino y lo hago carne. Hoy lo entiendo, lo maduro y lo re-aprendo. Hoy lo constituyo y me re-construyo…


Hoy sé que ese despertar en la noche, sola y angustiada, me hizo ser la mujer que soy, la que llegué a ser, la que experimento en el cotidiano correr de mis tiempos y transcurrir de mis espacios, la que todavía se forja a razón de sueños ya despierta y, a veces, todavía, dormida…


Relatos y fotos...

Todas las fotos cuentan historias. Y todas las historias pueden reflejarse en fotos.
A veces, tener cámara en mano en el momento preciso y en la imagen perfecta es una cuestión de suerte. Otras veces, hay que estar atenta a la imagen que no es tan perfecta, pero esconde una historia maravillosa. Otras tantas, vi la imagen perfecta, soñé el momento preciso, pero no tenía mi cámara conmigo. Pero hubo muchas, que encontré esas imágenes, descubrí esas historias y allí estaba yo, con mi cámara en mano, con la mirada atenta y con el pecho abierto.
No es fácil para quien empieza. ¡No! No hablo de encontrar las imágenes, que están allí, esperando ser vistas, descubiertas y reveladas. No hablo de descubrir las historias, que están listas para ser contadas, destapadas y sentidas. Hablo de combinar técnica, imagen, rapidez, obturador, historia y disparo, hablo del universo y sus confabulaciones.
Y lo más mágico es que cada foto esconde y revela dos historias… La historia de ese momento, de esa imagen, del o de los protagonistas de cada una. Y la historia propia, la del que la cuenta y la muestra, del que la saca a la luz. Y estas historias se mezclan, se combinan y –cuando esa alquímica situación sucede- algo maravilloso ocurre.

Aquí les propongo algunas de esas historias que hicieron eclosión con las mías, con cámara en mano…
Y ojalá se animen uds. a compartir conmigo sus relatos y fotos!

¿Quién soy?

Yo

Yo soy una y soy muchas. Soy sola, conmigo, y soy con el otro.

Soy una mujer reflexiva, pasional y llorona. Lloro más por emoción y por alegría que por tristeza. Hago lo que hago con pasión y cuando no es así, se nota. Soy demasiado racional, aunque estoy aprendiendo a no pensar tanto, por eso me digo “reflexiva”. Pero es un difícil aprendizaje y estoy en ese camino.

Soy excesivamente autoexigente. Esto provoca que la mayor parte del tiempo no esté conforme con lo que hago, digo y pienso. Pero soy sincera, así que hago y digo lo que pienso. Muchas veces esto me ha traído más distanciamientos que permitido construir puentes. Pero es parte del combo. Por el contrario, soy abierta con los demás. Si bien suelo esperar mucho del otro, tanto como lo que doy, y muchas, demasiadas, veces me he sentido traicionada y decepcionada, disculpo fácilmente y excuso más. En este sentido, lo que tengo de exigente para conmigo misma, lo tengo de displicente para con los demás.

Soy una gran soñadora, por eso tengo una lista interminable de sueños y deseos, que crece día a día. Esto a veces no está tan bueno, siento que vivo en las nubes y que me cuesta conectarme con el mundo real. Y cuando me conecto, a veces, siento y veo cosas que no me gustan tanto. Me revelo ante la injusticia, ante el dolor ajeno, ante soberbia, la falta de educación en quien tuvo acceso a ella. Me revelo contra la hipocresía, contra la falsa modestia, contra las habladurías, los chismes y las críticas que no construyen. Detesto y huyo de la discusión y los malos momentos.

Soy una verdadera afortunada. Tengo todo y más de lo que muchos pueden soñar. Por eso me reconozco feliz ofreciéndome al otro, al que necesita una mano. Soy una militante por lo que considero justo y lo defiendo. Soy una eterna enamorada. Me enamoro de mi profesión, de mi trabajo, de lo que hago, del hombre que tengo a mi lado, de la familia, de los amigos, de la vida misma...

Me gusta soñar despierta. Me encanta viajar, amo viajar y conocer lo distinto, encontrarme con el otro y reencontrarme con los de siempre. Viajo físicamente y viajo con la lectura y la música. Me encanta leer. Disfruto con el arte. Me emociona lo artístico.

Me gusta la charla, disfruto mucho de escuchar al otro y reconocerme en sus miradas. También disfruto mucho sola, conmigo. El tiempo en el que viví y viajé sola, aprendí a conocerme y a escucharme. A veces extraño ese tiempo de estar conmigo misma. Es por eso que suelo tomarme un domingo cada tanto para hacerlo y disfrutar ese tiempo en soledad.

Creo fervientemente en que el único no renovable y más valioso de todos los recursos es el tiempo. Por eso busco dedicarme un tiempo para mí y dedicarle y regalarle al otro, mi tiempo. Disfruto cocinando y recibiendo a gente querida. Amo la charla alrededor del vino. Amo el abrazo a la gente que lo sabe recibir y agradece devolviéndolo.

Soy en soledad. Soy mujer, soy vuelo, soy tierra, soy luz, soy sexo, soy amante, soy silencio, soy gritos y cantos, soy razón, soy corazón. Y soy en relación con el otro. Soy amante, soy hermana, soy tía, soy hija, soy cuñada, soy nuera, soy consejera, soy amiga, soy cómplice, soy conversación, soy oídos.
Desde chica, mi mamá me enseñó la importancia de saber de y contar con la experiencia de otras mujeres. Así, mi abuela y mi mamá se convirtieron en refugios y modelos a los que acudir ante la imperiosa necesidad de verme, de mirarme y de (re)conocerme. Con los años, mi hermana, mi cuñada y mis amigas se transformaron en cómplices, en pilares de la mujer que soy, la que pude construir y que reconstruyo a cada instante.

Mi hermana dice que tengo el triple de energía que cualquier persona normal. No es tan así, pero me gusta explorar, conocer, desafiarme a hacer cosas nuevas y no le tengo miedo a probar. He probado y experimentado varias y diversas cosas y situaciones. Creo que la naturaleza me dio las enormes caderas de que dispongo para soportar la espalda que me permitió aguantar tantas cosas, que han sabido forjar la mujer que soy, y todas las que vendrán.

Durante unos años trabajé con un gran hombre, que ante cada decisión importante me preguntaba "Querida, qué le dice su intuición femenina?". Como si fuera tan fácil!! En ese camino estoy, tratando de agudizar el olfato, el camino de encontrarme otra vez. Y reconocerme y crecer.

Ah! Me llamo Romina, me dicen Mina. Hoy cumplo 38 años. Nací y vivo en Barracas, Buenos Aires. Nací bajo el signo de acuario y en el año de la serpiente, pero poco entiendo sobre estos temas.

Me gusta la fotografía y hace poco empecé a escribir un poco, humildemente. Me animé a este espacio, a exponerme así, a tratar de compartir algunas de mis fotos, de mis relatos. Me cuesta mucho, pero me animo… Es crecimiento. En esa lucha, también me encuentro.

Todas estas soy... y espero conocer a todos los que están ahí, leyéndome.