Hace ya unos días que hay sueño y melancolía,
La pampa ya no es, la gran cometida….
Los cantos de los pájaros se hicieron un llanto,
El llanto que cubrió parte de Argentina….
Buenos Aires tiene, sabor a bullicio; y mi campo tiene
Paz por los costados, paz entre los grillos…
Membrillos, duraznos, ciruelos, limones,
Risas y canciones son la pampa misma,
Aquí no hay apuro y la vida igual pasa,
Aquí se hace un mate, aquí se lo ceba,
Y ante todo aquí, el tiempo se vuela.
Pues en cada esquina, hay un chau, un adiós,
Y en cada adolescente, hay una ilusión,
Hay planes de vida, de risas, de sueños,
Hay notas sin dueños que quieren volar.
Y ante todo hay ganas, ganas de crear…
Pues el otro día, alguien me contó,
Que estaban hablando, de que no hay razón,
De seguir pensando que hay una ilusión,
Que el campo es el campo y allá la ciudad…
Y a mí me preocupa de loco que soy,
Ver que nadie vive como vos o yo…
Si el campo es el campo y allá la ciudad,
Perderé algún día las ganas de ser,
Por saber que todo, simple al parecer,
No tiene la magia de “ésta” mi ciudad?
Yo soy de un pueblito que aún tiene esperanzas,
De seguir creciendo, sin tren ni alabanzas;
Y creo en la vida, y creo en la gente,
Y por eso creo que en el gran torrente
Que nos lleva a todos a un mundo fugaz,
Hacen falta ganas; ganas de soñar,
Y yo estoy dispuesto por eso a luchar,
No importa que digan, que del campo soy,
Soy santalucense y soy; soñador….
(De “Peldaños, Huellas y Utopías”, Ekel Marich, Año 1999)



