Todas las fotos cuentan historias. Y todas las
historias pueden reflejarse en fotos.
A veces, tener cámara en mano en el momento
preciso y en la imagen perfecta es una cuestión de suerte. Otras veces, hay que
estar atenta a la imagen que no es tan perfecta, pero esconde una historia
maravillosa. Otras tantas, vi la imagen perfecta, soñé el momento preciso, pero
no tenía mi cámara conmigo. Pero hubo muchas, que encontré esas imágenes, descubrí
esas historias y allí estaba yo, con mi cámara en mano, con la mirada atenta y
con el pecho abierto.
No es fácil para quien empieza. ¡No! No hablo
de encontrar las imágenes, que están allí, esperando ser vistas, descubiertas y
reveladas. No hablo de descubrir las historias, que están listas para ser
contadas, destapadas y sentidas. Hablo de combinar técnica, imagen, rapidez,
obturador, historia y disparo, hablo del universo y sus confabulaciones.
Y lo más mágico es que cada foto esconde y
revela dos historias… La historia de ese momento, de esa imagen, del o de los
protagonistas de cada una. Y la historia propia, la del que la cuenta y la
muestra, del que la saca a la luz. Y estas historias se mezclan, se combinan y
–cuando esa alquímica situación sucede- algo maravilloso ocurre.
Aquí les propongo algunas de esas historias que
hicieron eclosión con las mías, con cámara en mano…
Y ojalá se animen uds. a compartir conmigo sus relatos y fotos!
Felicitaciones por este gran paso. Mostrar tu arte, escrito y visual al resto.
ResponderBorrar