Una tarde
lluviosa, de otoño,
vi el cielo
gris y las calles resbalosas,
sentí las
gotas bañando los árboles,
oí el ruido
de los autos al pisar el agua,
miré los
paraguas que se chocan
en el
caminar apurado de la gente.
Esa tarde
lluviosa, observé alrededor,
me pregunté
por qué las molestias,
por qué las
corridas, por qué guarecerse,
por qué no
andar en bici y sentirla,
por qué no
caminar y vivirla.
Si la
lluvia es vida, es naturaleza,
es renacer,
es experiencia.
por qué no
festejarla.
A esa lluvia
que
reverdece,
que riega
los campos
y hace
crecer el arroyo.
A la lluvia
que se
cuela por todos lados,
que hace
florecer el jardín
y
esconderse a los gatos.
Lluvia
que
despierta el olor del pasto,
que
repicotea en las tejas
y despabila
del letargo.
Lluvia
que
emociona,
que eriza
la piel,
que promete.
Lluvia
que invita
a la siesta,
al abrazo
del amado,
al mate en
la cama.
Lluvia
que limpia,
que sana,
que
alimenta el alma.
Me encanto! Te felicito!!
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