Volví de las vacaciones. Retomar la rutina en la oficina es duro. Los expedientes esperando, el calor y la humedad de mi ciudad que aplastan, el teléfono que no para de sonar. La euforia, la locura y las corridas retoman sus cotidianos quehaceres.
Fueron unas vacaciones distintas, de música, de espacios nuevos. Fue un enero de florecimientos, de sueños y creaciones. Fueron días de familia, de encuentros y de promesas. También, de lunas, de lluvias y de río. Fueron atardeceres de arrebol, de encanto y de grillos. Fueron vacaciones de pensar, reflexionar y leer. Fueron días al calor del amor, de la amistad y los valores. Fueron vacaciones de proyectos, de vaivenes y de siestas.
Probablemente, por ello la vuelta a la rutina fue más difícil que siempre y que nunca. El Modo Vacaciones no se prolongó por mucho tiempo, como hubiera deseado. Pero en medio de esas vacaciones, como palpitando el regreso a la oficina, a la rutina y al cemento, se me apareció esa idea que siempre repetimos casi sin pensar: volví de las vacaciones y la vida me dio un cachetazo de realidad.
Y lo pensé mejor… allí sentada en la playa, compartiendo el mate, el atardecer y el silencio con aquellos compañeros clandestinos del momento y murmurando con algunas de las amigas que me colman. Muy por el contrario, pensé. Que la rutina suponga un cachetazo de realidad es un pensamiento tan alejado de la misma. Y allí sentada lo vi claramente. La realidad es el mar, es la puesta del sol, es poner las patas en el agua, es respirar puro, es compartir el abrazo y el mate, es vivir, es sentir, es latir.
Realidad es mirar el atardecer, es quedarse despierta mirando el eclipse que nunca se ve, es buscar las estrellas sin señalarlas para que no salgan verrugas. Es despabilarse con el abrazo del compañero bien temprano, es correr a la ducha, es la fruta ácida que se muerde y molesta. Realidad es la sopa que reconforta el cuerpo del frío y el alma del dolor. Es mirar la luna y buscarle la cara. Es jugar con los niños hasta que duela la espalda, pero sonría el alma.
Realidad son los sueños hechos carne, es la piel erizada con el beso, con el encuentro. Es mirar la naturaleza y ver belleza.

Cada relato, cada cuento , cada vivencia plasmada por este medio es verdaderamente impactante y hermosa.... Con algunos nos hemos sentidos reflejados y con otros hemos recibido una gran enseñanza.... Esto es Hermoso.
ResponderBorrarEl modo vacaciones es como el modo turista, solo un modo de perspectiva del aquí y ahora. Habrá que experimentar mucho más esos modos... :) Besos!! Ceci
ResponderBorrarHay... volver de las vacaciones! Que difícil!
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